Capítulo 8: Carta para Alicia

Querida Alicia.

Como tú, he sentido como un golpe hondo en el alma la muerte de mi querido hijo, Enrique. Sin embargo, estoy en paz con la vida, pues su muerte la ofreció en favor de la libertad y la justicia de los que menos tenemos.

Lo emboscaron en Culiacán. No sé quién los delató, pero la policía ya lo esperaba en el domicilio donde se reunirían aquella tarde. Me dicen que llegó en un bocho con sus compañeros, y cuando los tuvieron al tiro, de la misma casa y de la cada de enfrente les comenzaron a disparar.

Imagínate, Alicia, que Enrique ya estando herido de muerte, aún tuvo fuerza para acercarse a un tal comandante Toledo para llevárselo a la tumba con él.

Ay, Alicia, yo siempre te estaré agradecida por haberle ayudado a escapar de la cárcel de Oblatos el pasado enero. Murió en libertad y eso fue un bálsamo de tranquilidad para el resto de mis días. Recuerdo aquél día que le volví a ver fuera de la cárcel, en aquella casa de seguridad a la que me llevaron sus amigos para encontrarnos, ahí estabas y te acercó para que te conociera, una mujer hermosa.

Sé que se vieron muy poco después, supe por Jesús que tú estás en el D.F. liderando la Liga.

Mi hijo se fue enamorado de ti, de eso estoy segura, y por eso te escribo esta carta que espero te llegue bien, porque le diste la libertad y el amor, y el empuje para seguir luchando por nuestra libertad. 

Cuídate, Alicia. A mi hijo lo pusieron, cobardes que habrán de pagar, en esta vida o en la otra, su canallada de hacerle creer a Enrique que eran personas confiables. ¿Cómo traicionas a una persona y, más aún, a tus ideales?

Sé que no son tiempos buenos para su lucha, pero siguen siendo la semilla de un futuro mejor.

Con cariño,

Ana María Mora.

Guadalajara, 25 de junio de 1976.

 

Alicia abrazó la carta, la noticia la había recibido el mismo día de la emboscada a “El Tenebras”. Duró 5 días encerrada en su cuarto, no quería ver a nadie. Muchos miembros de la Brigada del D.F. estaban atónitos ante la noticia, pero sobre todo saber que Alicia y Enrique habían tenido un tórrido romance desde que se conocieron fuera del penal de Oblatos, una victoria histórica para la Liga y que le dio a Alicia de los Rios Merino la confianza para dirigir la Brigada del centro, junto con David Sarmiento, y que aquello se terminaba de tajo.

La carta de la madre de Enrique le recordó que sus vidas no les pertenecían a los miembros clandestinos de la Liga. Al sexto día, después de abrazar la carta, Alicia salió del cuarto y comenzó a tirar a martillazos un muro de la casa de seguridad en la que se escondían, sin decir nada. Los demás la secundaron.

 

abstract black and white blur book

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: